domingo, 16 de agosto de 2009

El 84% de los colombianos

El 84% de los colombianos
ve en la televisión
las armas que Chávez pretende comprarle a Rusia
y se horroriza y piensa:
“gastándose la plata del pueblo del pueblo en armas”
y el 84% de los colombianos
ignoran que su presidente ha desviado recursos
de salud y educación
-recursos del pueblo-
para invertirlos en gastos militares,
gastos con los cuales se han cometido crímenes
y que por “hablar” mejor el castellano
les han llamado “falsos-positivos”.
solamente el 84% de los colombianos
cree que lo falso es positivo,
el 84% de los colombianos
al pan le dice vino,
al vino le dice pan
y a los crímenes de estado le dice falsos-positivos.
El 84% fe los colombianos
son judíos o fariseos
en la Jerusalén del año 33 d.C:
están de acuerdo con esa versión
antioqueña de Poncio Pilatos,
aquel que se lava las manos y no juzga a nadie
porque juzgar a “ese” no le compete.
-a él no le compete, es un incompetente-.
El 84% de los colombianos
“ve la paja en el ojo ajeno”
y creen en aquel que hace 2000 años
decía que primero se debía ver la paja en el ojo propio.
El 84% de los colombianos
llama dictador y tirano a Chávez,
“porque se ha hecho reelegir varias veces
y no permite la democracia”.
Pero están de acuerdo con que en Colombia,
en el país de la “seguridad democrática”
un mismo presidente
dure,
dure,
dure…
Dicen que en Venezuela no hay democracia
porque Chávez se quiere “eternizar”
y que en Colombia si hay democracia
y que Uribe está en su derecho de re-reelegirse.
El 84% de los colombianos
odia al presidente de Bolivia
porque es un indio
y ama a su presidente
porque deja en la impunidad crímenes contra indios.
El 84% de los colombianos
dice que el presidente de Ecuador
es aliado de La FAR-así lo dice su Duce,
así lo dicen ellos-
cree que Correa es aliado de la guerrilla
simplemente porque es de izquierda,
pero los senadores
de su patria que firman acuerdos con paramilitares
simplemente son colombianos.
El 84% de los colombianos odia a los rioplatenses
a los unos porque son argentinos
y a los otros porque son uruguayos,
además de imputarles crímenes
que ellos, los colombianos son los que cometen:
los rioplatenses son acusados de xenofobia
por aquellos que odian a los extranjeros,
son acusados de orgullo y prepotencia
por los que dicen “Colombia es Pasión”
El 84% de los colombianos
llora cuando ve en televisión un culebrón mexicano,
pero se alegra y ríe
cuando en la misma televisión
ve las tragedias griegas
trasladadas a la realidad colombiana.
El 84% de los colombianos
era racista, odiaba a la raza negra
hasta que un negro
entró en la casa blanca.
El 84% de los colombianos
admira e idolatra a aquellos
que hacen un incendio
para beneficiarse de su cortina de humo
y que a sus hijos no los incriminen.
El 84 de los colombianos
está de acuerdo con cortinas de humo
que poco a poco queman su país.
El 84% de los colombianos
odia a quien haya sufrido por culpa de su presidente
y tenga la “vergüenza” de quejarse.
El 84% de los colombianos
cumple la orden que le dan los noticieros
de marchar contra el terrorismo de izquierda;
pero ni los noticieros, ni el 84%
marchan contra el terrorismo de derecha.
El 84% de los colombianos
le cree a la “opinión pública”
cuando le dice que 2*2= 5,
pero llama “terrorista” y “bandido”
al que le demuestra que 2*2=4
El 84% de los colombianos
protesta por la censura que hay en Venezuela
pero no por la censura invisible que hay en Colombia.
El 84% de los colombianos
cree que el 16% restante
no existe o no piensa;
y el 16% de los colombianos
nos preguntamos si somos colombianos.

Dulce Venganza

Me preguntas porqué estoy triste…

no te das cuenta que es tu culpa,

ignoras que me siento así por tu indiferencia,

quiero preguntarte algo

no me contestas,

luego quieres que esté como sí nada.

no tengo tu indiferencia para tratarte mal,

además de no querer hacerlo.

pero quiero desquitarme

y ser indiferente contigo

pero no puedo.

sé que la mejor forma de hacerte sentir mal,

es decirte que es por tu culpa:

me pedirías perdón y te arrepentirías

pero no,

mejor no

te dolerá más la indiferencia…

miércoles, 12 de agosto de 2009

Estas ahí

Estás ahí...
donde quiera que mire,
ahí estás tú.

Estás en el ave que canta,
en el agua que corre,
en la lágrima que brota,
en la sangre que se derrama,
en el niño que juega,
en el viejo que recuerda...

Estás ahí...
en los sentimientos y dolores humanos,
como en la naturaleza y su normal transcurrir.

Estás en la nube que se desplaza por el cielo,
en la estrella que en la noche brilla,
en la luna que se enciende,
en el sol que nos enceguece.

Estás ahí...
¿en que parte? No lo sé...
Solo sé que estás ahí...

Estás ahí, mientras estés en mí.

No quiero que estés ahí...
Solo quiero que estés aquí...

sábado, 18 de julio de 2009

El día que yo muera...

El día que yo muera,

Si es con prontitud, o

Si es con alguna lejanía en el tiempo, me da igual.

Igual lo esperé,

Igual lo espero,

Igual lo esperaré…

Me gustaría ser enterrado en una tumba sin lápida,

En un gran bosque y en una montaña alta,

Y que solo una cruz en el árbol más próximo

acompañe mi viaje a la eternidad,

-una cruz como símbolo de la muerte-

Una cruz pequeña, tallada en un árbol alto,

alto como mis sueños olvidados.

Que me entierren con una ropa como la que tengo hoy,

como la que tuve ayer y como la que tendré mañana;

Que me entierren con mi cuaderno y mi collar,

mi cuaderno para apuntar mis reflexiones

y mi collar para morderlo mientras pienso…

Como último deseo:

Quiero que sobre mi tumba

se plante una rosa roja…

domingo, 12 de julio de 2009

Me hacen falta tú y tu cuerpo...

Me hacen falta tú y tu cuerpo:

me hacen falta tus besos,

me hacen falta tus caricias,

me hacen falta tu aliento en mi cuello

y tus palabras de amor.

Me hacen falta tus senos:

para besarlos y acariciarlos,

me hacen falta tus piernas:

para recorrerlas y sentirlas,

me hacen falta tu cintura y tu abdomen:

para recorrerlos con mi legua.



Me hacen falta tú y tu cuerpo:

para tenerlo y para tenerte



los acordes de la tristeza

Los acordes de la Tristeza

Me hundí en esta música como en un sueño, sin pensar nada, sin esperar nada, exactamente como un hombre que no tiene más remedio que existir.

Gonzalo Arango.

Luisa:

A mis oídos llegan uno acordes de rock suave y en español, y me hacen acordar de vos, esta es tu música preferida, la música para enamorados, como la llamabas; no puse a reproducir esta lista aleatoria pensado evocarte, pero ya que lo he hecho no quiero detenerla, que siga sonando, que yo seguiré recordándote. Ya son casi dos años y medio desde la última vez que te vi, y sé que esta carta jamás llegará a tu poder: no tengo ningún dato tuyo, de vos solamente recuerdo tu rostro, tus caricias, tus besos y tu cuerpo y a él le dedico este poema:


Me hacen falta tú y tu cuerpo:

me hacen falta tus besos,

me hacen falta tus caricias,

me hacen falta tu aliento en me cuello

y tus palabras de amor.

Me hacen falta tus senos:

para besarlos y acariciarlos,

me hacen falta tus piernas:

para recorrerlas y sentirlas,

me hacen falta tu cintura y tu abdomen:

para recorrerlos con mi legua.



Me hacen falta tú y tu cuerpo:

para tenerlo y para tenerte



Quiero escribirte, pero no se qué. Quiero llamarte, hablarte, pero no se tu número, tampoco sé dónde vives; dese que te fuiste de Belén perdimos todo contacto y según algunos rumores solo sé que vives en Buenos Aires, he buscado el nombre de tus padres en el directorio, pero no he hallado a ninguno. Te has perdido y no he logrado encontrarte, aunque en varias ocasiones lo haya intentado. Buenos Aires es un barrio muy grande, he recorrido cada una de sus calles y de vos no he encontrado ni el rastro

En este momento escucho un tango en una versión más rockera y también como dice esta canción:

…te evoco y veo que has sido

de mi pobre vida paria solo una buena mujer…

Junto a vos viví momentos inolvidables:

Recuero que a pesar de vos estudiar en once y yo en noveno, decían que éramos la pareja perfecta; también vienen a mi mente añoranzas del momento de salir de clases y nuestro rumbo era, si no llovía, el parque y si llovía la estación.

Recuerdo especialmente esa vez que salimos temprano y nos fuimos para el parque, Samuel y Daniela fueron a comprar el vino, que vos y yo nos quedamos solos bajo un árbol y justo en ese momento, estaba abrazado a vos, mi cara cerca a tu cara y mientras yo me acomodaba mejor mis labios rosaron los tuyos y en ese instante quise besarte y vos no mostraste ninguna objeción, me besaste. Este beso fue- a mi juicio-extenso e inmediatamente terminó no nos dijimos nada, solo me diste una pequeña y tímida sonrisa que te correspondí con un abrazo, solo al rato hablaste:

-Me gustó ese beso.

-A mi también. ¿Me das otro?

Inmediatamente nos besamos de nuevo, un beso más corto según me pareció a mí, pero igual de agradable.

Jamás te propuse que fueras mi novia, pero podría decirse que llegamos a ese estado; nuestros salones quedaban muy lejos uno del otro, pero en descanso ya teníamos nuestro lugar fijo de encuentros. Me sentía en las nubes al estar con vos.

Desde aquel día de agosto en que me entregaste tu corazón en silencio, que algún tiempo después me recordarían las palabras del profeta Gonzalo Arango: “El silencio de una rosa da más testimonio de Dios que la teología misma, y tal vez tenga el secreto de la belleza de la palabra no puede nombrar.”

Sentía un éxtasis infinito cada día que te veía, y los días que no te podía ver, encontrarte al doblar una esquina era para mí un sueño, la única esperanza que tenía en la vida era esa: verte, hablarte, besarte, decirte lo mucho que te quería y cuanto te extrañaba.

“Miro hacia atrás y solo te veo a vos…”

Todas las canciones que escucho me hacen recordarte, solo me falta llorar para que la tristeza que ahora siento sea completa.

Era un martes de Julio, salimos temprano del colegio y como no había plata y además parecía que iba a llover no hubo plata ida al parque a tomar vino. Nos dijiste que te irías temprano para adelantar un trabajo de filosofía, pensé que te despedirías de mí con un “chao” o un frio “hasta luego”, pero no, te abalanzaste sobre mí y me diste un abrazo, luego bajaste a tomar la 80 ya que vivías en Belén y el bus que te servía se toma en la glorieta de la 80 con San Juan; como yo vivía en Laureles te acompañé por la avenida hasta el paradero del bus. El camino es corto, pero saber que eras una mujer muy agradable y también me bastó para saber que te llamabas Luisa y vos te bastó para saber que yo me llamo Andrés. Me impresiono tu facilidad para hacer amigos, tu violenta ternura y tu bella sonrisa.

Luisa:

A pesar del tiempo y la distancia te sigo queriendo.

A mi mente también llega el recuerdo de nuestra pelea, pero paro perdoname por incluirlo, es algo doloroso para mí. Por eso he decidido omitirlo.

Esta carta que te escribo que te escribo termina aquí, yo no soy Platón para vivir del pasado y además no quiero evocar recuerdos que en su momento fueron dulces y ahora son amargos.

A modo de despedida te dedico el amor que por vos tuve y que hoy perdí, y a mí me dedico la canción que ahora suena:

Las puertas del amor

se cierran en mi cara

lo nuestro terminó

la cosa está muy clara…

jueves, 9 de julio de 2009

Ajedrez

Esto es la vida:

un juego de ajedrez

entre Dios y el hombre.

Dios comienza con sus 16 piezas

el hombre comienza con:

una torre, un caballo,

un alfil y la mitad de sus peones.

Le falta la reina,

además de comenzar en jaque

y tener las fichas negras.

Vidal Cruz

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